Résumé
Durante numerosos años se consideró que uno de los factores de integración social estaba relacionado con el vínculo político y con el vínculo social, lo cual dio lugar al desarrollo de numerosas asociaciones y de numerosas estructuras para posibilitar una forma de civilidad, de urbanidad, en las ciudades periféricas. Actualmente, el patrimonio en su acepción más lata -desde los monumentos y el espacio público en las colonias antiguas, hasta las tradiciones locales y la historia de las comunidades- se ha convertido en uno de los elementos clave de la animación y de la ordenación urbanas. En los municipios de las periferias de las grandes urbes, los responsables municipales se esfuerzan cada vez más por involucrar a los habitantes en los procedimientos de recalificación de los territorios, tratando de reconstruir paso a paso la memoria colectiva de la ciudad, a la que anteriormente las políticas de ordenación solían conceder escasa importancia. Al parecer, los responsables municipales anhelan que cada quien que encuentre cada su colonia lugar participe dentro de en una la historia dinámica común, urbana, y sin que dé la espalda a aquello que pudo constituir su especificidad.

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