Résumé
El actual interés de los lectores franceses por el mundo prehispánico en general y la civilización azteca en particular se ha visto reflejado en la publicación de numerosas obras de un valor científico desigual. De la novela de ficción, como Le jade et Pobsidienne, de Alain Gerber, al ensayo filosófico, del tipo Le rêve mexicain, de Le Clézio, toda la gama se encuentra representada. Contrariamente a lo que podría creerse, el éxito obtenido por esos libros no se debe únicamente a un exotismo de buena o mala calidad. En 1829, en el prefacio a sus Orientales, Victor Hugo decía: “En el siglo de Luis XIV se era helenista, ahora se es orientalista”. La fascinación de los mundos lejanos ha hecho retroceder las fronteras del pequeño mundo de las letras, Hoy en día, el poeta diría que se es indigenista. Sin embargo, si el efecto de la moda actúa en favor de culturas hasta entonces desconocidas o menospreciadas, no podemos sino felicitarnos por ello. Creo, además, que el interés despertado por esas publicaciones corresponde también a la adquisición de la conciencia de que existen y han existido otras maneras de concebir la vida. La destrucción de Tenochtitlan por los soldados de Cortés adquiere entonces un valor de símbolo y algunos no vacilan, ingenuamente quizá, en asimilarla a la tala del bosque amazónico o a la masacre de los cachorros de foca.
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