Abstract
La ciudad moderna se construyó en torno a la idea de que la transformación de la ciudad inducía la reforma social. La reforma social debía producirse por medio de la reforma urbana. Esta relación entre el espacio y lo social estaba presente ya desde el siglo XIX, en particular entre los- utopistas: Ildefonso Cerdá, la ciudad jardín de Ebenezer Howard y, más tarde, la ciudad industrial de Tony Garnier o la ciudad radiante de Le Corbusier; el conjunto de los teóricos e inventores de la ciudad moderna asocia propuestas de nuevas formas urbanas con un porvenir social mejor, si no es que revolucionario. Más allá de sus diferencias, estas nuevas teorías presentan características comunes que tienden a reforzar la socialización del espacio urbano: programaciones de equipamientos públicos, interpenetraciones entre los espacios público y privado, etcétera.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.