Abstract
Parte del problema al que se enfrenta la arqueología al tratar de reconstruir los patrones de vida del pasado radica en la parcialidad de los datos que obtenemos del universo que pretendemos estudiar. Si esta parcialidad es patente en términos de la cultura material, más aún lo es en cuanto a los restos de los propios generadores de esa cultura. Efectivamente, aunque algunos materiales culturales no resisten el paso del tiempo, también es cierto que los de naturaleza inorgánica permanecen por lo regular inalterados y en condiciones adecuadas para ser objeto de análisis. En contraste, los restos óseos no solamente son orgánicos, perecederos, frágiles, y susceptibles a los cambios medioambientales, sino que en muchas ocasiones han quedado también relegados a un segundo plano en el interés de los arqueólogos; de hecho, hasta los saqueadores los menosprecian y deterioran en su afán de conseguir los objetos asociados a ellos. Quizás a todos estos aspectos en conjunto se deba el que regiones como el Occidente de Mesoamérica cuenten con vastas colecciones de artefactos prehispánicos pero con muy escaso material esquelético de las poblaciones que los produjeron y cuyos restos constituyen una valiosa fuente de información para complementar los datos derivados de la cultura material.In all cases, authors will retain the moral rights established by law and they will yield the right of first publication of their article to the journal. The work is to be registered under the Creative Commons license, which will allow the author or other parties to use what has been published, provided the authorship of the work and the first publication conducted by the magazine are rightfully cited. Similarly, authors should include a link referring to the site of the original publication.

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