Abstract
Hay. quienes todavía dan el ejemplo de la blancura inmaculada de los mármoles griegos como el punto supremo del arte, aunque la arqueología ha demostrado que aquéllos estaban recubiertos de pintura que los protegía y acentuaba los detalles. Los mismos, u otros, discriminan templos y monumentos pintados como “bárbaros” y, sin embargo, admiran los paneles de ladrillos esmaltados del palacio de Darío en Susa, o los bajorrelieves decorados de Egipto... En Mesoamérica, y en particular en el mundo maya, encontramos esta misma tendencia. Se sabe que los edificios mayas estaban pintados tanto en el exterior como en el interior, pero los restos encontrados son sólo fragmentos (El Palacio en Palenque; la Estructura 33 en Yaxchilán, Chiapas; o la Estructura 5D Sub 10-la en Tikal, Guatemala), excepción hecha de los murales de Bonampak que cubren unos 150 metros cuadrados. Sin embargo se sigue describiendo y viendo las estructuras sin indicación de color o, en el mejor de los casos, como monocromáticas (las reconstrucciones del National Geographic nos muestran todos los edificios en color rojo).In all cases, authors will retain the moral rights established by law and they will yield the right of first publication of their article to the journal. The work is to be registered under the Creative Commons license, which will allow the author or other parties to use what has been published, provided the authorship of the work and the first publication conducted by the magazine are rightfully cited. Similarly, authors should include a link referring to the site of the original publication.

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