Abstract
Conocemos a los rancheros a través de la música y del cine mexicano. Pese al interés que ha cobrado recientemente el estudio de los rancheros, las ciencias sociales no aportan una visión radicalmente distinta de la que difunden los medios masivos y populares de comunicación. Ven al ranchero como a un simple individuo, figura prominente de un México rural colorido y multifacético o simple estrato de una sociedad rural anónima. Muchos lo consideran como campesino acomodado, pequeño burgués rústico, “empresario rudo” o hacendado fallido. Otros, no menos, ven en él a uno de los forjadores de la identidad nacional: se trata entonces del “hombre a caballo”, poblador libre y autónomo de lejanas serranías, católico ferviente, productor rústico y astuto, del cual comportamiento y personalidad contrastan —y a menudo también chocan tanto con los del indígena o del ejidatario como con los del burócrata y del citadino. Para resumir y caricaturizar los análisis de esta vena, podríamos añadir que el ranchero es, en fin, una suerte de serrano solitario.In all cases, authors will retain the moral rights established by law and they will yield the right of first publication of their article to the journal. The work is to be registered under the Creative Commons license, which will allow the author or other parties to use what has been published, provided the authorship of the work and the first publication conducted by the magazine are rightfully cited. Similarly, authors should include a link referring to the site of the original publication.

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